Desde el 2003, el Bienal transforma las orillas del río en un vibrante parque al aire libre con paseos y jardines donde conviven monumentales obras escultóricas que capturan el alma cultural del pueblo criollo. Es un paseo práctico para visitar en familia, conocer a escultores isleños y aprovechar el aire fresco.
Desde el 2003, el Bienal transforma las orillas del río en un vibrante parque al aire libre con paseos y jardines donde conviven monumentales obras escultóricas que capturan el alma cultural del pueblo criollo. Es un paseo práctico para visitar en familia, conocer a escultores isleños y aprovechar el aire fresco.