Desde 1947, una tradición culinaria se mantiene firme en la Marginal Santa Rosa. Este emblemático carrito de hot dogs ha pasado por un cambio generacional en su administración, pero conserva intacta la esencia que lo ha convertido en una leyenda local. Cada pan se rellena abundantemente con salchicha y una variedad de condimentos que incluye el infaltable chili casero.
Desde 1947, una tradición culinaria se mantiene firme en la Marginal Santa Rosa. Este emblemático carrito de hot dogs ha pasado por un cambio generacional en su administración, pero conserva intacta la esencia que lo ha convertido en una leyenda local. Cada pan se rellena abundantemente con salchicha y una variedad de condimentos que incluye el infaltable chili casero.