De un Vistazo Tras Patio
- Ideal para:
- un date especial, una noche de cócteles con amistades, celebraciones en grupo.
- Accesibilidad:
- Valet parking disponible sin costo adicional desde las 5:00 p.m. Antes de esa hora, el estacionamiento es limitado en las calles de Hato Rey .
- Precios:
- Los aperitivos cuestan entre $12 y $26, las sopas y ensaladas entre $4 y $17, y los platos signature entre $32 y $49, mientras que las carnes van de $38 a $89.
- Ambiente:
- íntimo y elegante. El espacio es acogedor y está repleto de texturas y colores que lo dotan de carácter.
- Horario:
- Abre de lunes a martes de 11:30 a.m. a 4:00 p.m., solo para el almuerzo. De miércoles a viernes ofrece almuerzo de 11:30 a.m. a 4:00 p.m. y cena de 6:00 p.m. a 10:30 p.m. Los sábados y domingos permanece cerrado
- Dirección:
- 116 de la Calle Uruguay en Hato Rey, San Juan
En un edificio de 1949, el chef Javier Nassar cuenta la historia de su vida. El local remodelado de Tras-Patio, un steakhouse boricua, es una vitrina colorida de lo que él adora. Vemos libros de Charlie Trotter, su chef favorito, ladrillos que buscó personalmente en Isabela, cuadros pintados por su tía abuela y una pared dedicada a las recetas de su mamá y de sus abuelas.
Tras-Patio es nostalgia moderna. Su apuesta es honrar el pasado sin quedarse en él, con una cocina elevada, pero no pretenciosa, donde quien tiene hambre, come muy bien. “Estamos honrando el pasado, pero también estamos en el 2026”, dice a Platea el chef, quien estudió artes culinarias en Johnson & Wales.
“La esencia de Tras-Patio es que somos una casa”, aclara el chef. En una casa a nadie se le cierra la puerta de la cocina. Nassar la abre a Platea sin ordenarla para la cámara y los comensales se levantan de la mesa para agradecerle por el servicio personalmente.
El restaurante abrió en 2010 como un bistró puertorriqueño y cerró a finales de 2023 para remodelarse. El local reabrió en junio de este año. Tras-Patio emplea a unas 19 personas. Nassar adelanta a Platea que el próximo paso es la creación de un salón de banquetes.

Un chef de allá y de aca
La carta es un paseo por el mundo: el chef trabajó en Austria, Alemania, España, Italia y Estados Unidos y con esas técnicas, creó un lenguaje puertorriqueño. “Mi cocina une todas esas técnicas y todos esos sabores, pero adaptados a Puerto Rico”, explica.
Las carnes salen con una ensalada de ají dulce que recrea el sabor de un sofrito y el salmón se sirve con labne, un queso árabe.
Más que cualquier país, la influencia que más se nota en Tras-Patio es la de su familia. Nassar cocinaba desde niño con su mamá y sus abuelas. Sus huellas siguen en el menú. La salsa con biscuits que recibe a los clientes en la mesa es “directamente una receta de mi mamá”, cuenta el chef.

El sello de steakhouse
La temática de steakhouse puertorriqueño se nota en la parrilla. Las carnes se cocinan con “reverse seared” a diario y están hechas para compartir, con ají dulce y chalote crujiente. Hay filete mignon, striploin, cowboy steak de 32 onzas y un prime rib de cerdo de Puerto Rico. Los pescados también son locales. “Si no es de aquí, no lo servimos”, dice Nassar sobre el cartucho.

Foto: Strip loin de Tras-Patio en Hato Rey (Suministrada).
Lo que probamos
El chef cuenta que sus platos favoritos son los que llevan en el menú desde 2010, entre ellos el chicharrón de pulpo, el mamposteao y la tarte tatin, y eso influyó en lo que escogimos probar. Para tu visita, te recomendamos pedir un corte de carne.





Sopa de gandules. Es el amuse bouche de la casa, servido en una taza pequeña. Lleva plátano, arroz pega’o crujiente y costillas de cerdo. La grasa de las costillas balancea la firmeza de los gandules y el pegao suma textura. Sabe a un abrazo de abuela.

Ensalada César de la casa. Si pides dos porciones, la preparan en la mesa. Las anchoas ponen el umami y el salado, junto a las alcaparras, mientras que la lima y la mostaza le dan acidez y un leve toque picante que despierta al paladar. El pan brioche, convertido en crutón, aporta textura con un dulzor ligero. Es fresca y crujiente.
Chicharrones de pulpo. Pulpo empanado, tomate, aguacate, kale, limón fresco y crema de ajo asado. Este es un plato de contrastes. La acidez del limón y del tomate corta lo graso del empanado, el kale pone una nota amarga y la crema de ajo asado, dulce y cremosa, lo redondea. Entre lo crujiente del pulpo y lo fresco de la ensalada, el plato se convierte en un juego de texturas.
Mamposteao con sirloin. Antes de traer el arroz, nos sirvieron una uva congelada con azúcar por encima para preparar el paladar. Llegó después el mamposteao, con habichuelas guisadas en caldo de patitas, calabaza y queso blanco, cocinado y servido en una olla de hierro.
El caldo de patitas y el sirloin dan un sabor, mientras el queso blanco aporta sal y la calabaza y los trozos de amarillo suman dulzura inesperada.
Tarte Tatin à la mode. Tarta francesa de manzana caramelizada con azúcar y mantequilla, horneada al revés. El dulzor del caramelo, con un ligero fondo amargo, se equilibra con la dulzura de la manzana. La bola fría de helado por encima es el final perfecto.

La barra invita a quedarse un rato y disfrutar del ambiente. La coctelería fue diseñada por Christian Rivero, quien sigue siendo parte del equipo. Combina clásicos servidos en su forma original, como los martinis y el Old Fashioned, con creaciones propias, entre ellas el Verde Luz, hecho con ron y espumoso, La Pinta y el Florettini.
En tu visita, prueba los cócteles de la casa, ya sea el Old Fashioned o el Mirando al Cielo, hecho con armañac Clos Martin VSOP lavado con trufa, amaro Montenegro, miel con trufa y bitters Fee Brothers Turkish Tobacco.

Un servicio vintage
El servicio de Tras-Patio también mira al pasado, pero lo hace de forma moderna, porque lo sostiene un equipo joven. “Nosotros damos ojo a detalles y brindamos un servicio anticuado. Queremos que los clientes sepan en todo momento que son especiales para nosotros”, dice Nassar. La intención se nota hasta el final de la visita, cuando la cuenta llega con un sello del restaurante y una nota de agradecimiento.


