
Fue un lugar sagrado…
una zona de explotación minera y extracción de madera…
un área de cultivo de café y caña…
Pero hace 150 años, debido a la deforestación, comenzó a transformarse en una reserva natural, un lugar de extracción de agua, de investigación científica, de preservación de especies, de turismo, de recreación y mucho más.
El Bosque Nacional El Yunque conmemora, este 2026, siglo y medio desde que, en 1876, el rey Alfonso XII de España proclamó 10,000 hectáreas de la Sierra de Luquillo como reserva forestal, la segunda más antigua del continente americano, después de la Reserva Forestal Main Ridge en Trinidad y Tobago (1776).
Comenzó como un esfuerzo para proteger terrenos forestados, pero desembocó en un impacto mucho mayor: sentó las bases para la conservación de bosques en Puerto Rico, impulsó décadas de investigación científica y convirtió a El Yunque en refugio de especies y suple más del 20% del agua que se le provee a los municipios cada año.
“Creo que uno de los primeros logros y lo más importante fue establecer las bases o las zapatas para lo que se convierte en la conservación de sistemas naturales o áreas naturales en Puerto Rico”, dijo a Platea el director del Programa de Patrimonio del Bosque Nacional El Yunque, el arqueólogo Raymond Feliciano.
“Podemos ver El Yunque como una semilla que se diseminó a través de la isla (en términos de conservación). Y no solo aquí. Muchos de los estudios científicos de cómo funcionan los bosques tropicales alrededor del mundo se originan en El Yunque”, destacó.

Nuestra finalidad es que la gente ame el bosque, pero ¿cómo lo va a amar si no lo conoce?

12,040
hectáreas (29,752 acres) dentro del Bosque Nacional El Yunque, de 10,000 hectáreas en 1876.
Según Feliciano, este aumento se debió a que, tras la invasión estadounidense, el cambio de gobierno y el establecimiento de la Reserva Forestal de Luquillo por el presidente Theodore Roosevelt en 1903, el Servicio Forestal asumió el manejo del bosque y, a partir de la década de 1930, comenzó a adquirir terrenos forestales alrededor de la isla, incluyendo los aledaños al bosque nacional.

Construcción de la puerta de acceso al bosque en la carretera Río Blanco-Mameyes (PR-191) en 1938. (International Institute of Tropical Forestry)
Entre 2024 y 2025, se adquirieron y sumaron 426 acres a El Yunque, entre ellos, la mayor donación privada de terrenos en la historia del bosque: 288 acres en 2025.
“Dos terceras partes del bosque que tenemos hoy día, en el 2026, es una historia de éxito de restauración ambiental… Se han replantado dos terceras partes del bosque, se adquirieron terrenos, se cambiaron los usos, se cambió el manejo”, sostuvo Feliciano.

El bosque existe porque la gente lo percibe, pero esas percepciones no son las mismas para toda la gente a través de la historia.
Cambios en el uso y apreciación del bosque. Para Feliciano, la evolución de El Yunque es también la de la sociedad puertorriqueña.
Para los taínos, el bosque tenía una simbología sagrada. Para la corona española, tuvo un uso para la agricultura y la explotación minera, hasta que se determinó proteger algunas partes de lo que era la última zona de bosque virgen en Puerto Rico en el siglo 19.
Para los estadounidenses, tuvo usos de explotación minera, extracción de madera, instalaciones militares e investigación científica, al ser el único bosque tropical lluvioso a nivel de Estados Unidos.

Un trabajador corta madera de tabonuco con sierra de doble hoja. (USFS)
Simultáneamente, comenzó a tener usos recreativos, se crearon caminos, carreteras, veredas e instalaciones como piscinas naturales, áreas de picnic y más.

Baño Grande, situado en los límites de Palo Colorado, en el Bosque Nacional El Yunque, en la década de 1950. (Fundación Luis Muñoz Marín, Colección Menonitas)
“Nos trae hasta las bases de manejo que tiene el Servicio Forestal hasta el día de hoy que es el de usos múltiples en el bosque. Por eso tenemos recreación, producción de agua, acceso a la tierra, productos forestales desde plantas hasta —incluso en muchos sitios de Estados Unidos pasa, no tanto en Puerto Rico— el potencial de extraer minerales”, detalló Feliciano.
Desde 2019, con el más reciente Plan de Manejo de Terrenos y Recursos del Bosque Nacional El Yunque, el Servicio Forestal comenzó una nueva etapa y sumó a más de 30 organizaciones sin fines de lucro, municipios, agencias estatales y federales, universidades y grupos comunitarios a los esfuerzos de conservación y manejo del bosque.
Es así como entidades como Fundación Amigos de El Yunque administra El Portal o como el Comité Pro Desarrollo de Cubuy, Inc. desarrolla actividades comunitarias y turísticas en el Río Cubuy en Naguabo, en áreas circundantes al bosque.

Entrada hacia El Portal de El Yunque, administrado por la Fundación Amigos de El Yunque. (Discover Puerto Rico)
150 años, hito por hito
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Además de tener 34 tomas de agua que extraen más de 46 millones de galones de agua al día, equivalentes a $25 millones en producción de agua al año, según datos provistos por el Servicio Forestal, El Yunque es fundamental para Puerto Rico en niveles económicos, sociales, culturales y ecológicos.
“Todo lo que está alrededor del bosque depende de El Yunque de una u otra manera”, dijo Feliciano.
$3.5 millones
cantidad anual que El Yunque contribuye por cada uno de estos renglones:
- actividades de observación de vida silvestre
- empleo, gastos y pagos por reparto de ingresos y en lugar de contribuciones
Se trata de una importante zona turística y recreativa, con atracciones, complejos hoteleros y actividades diversas, desde observación de aves o caminatas, hasta ejercicios, conexión con la naturaleza, soledad y experiencias comunitarias.
“Tiene mucha mayor importancia que solamente ser un símbolo nacional, sino una importancia de servicios ecosistémicos que le da a la comunidad”, dijo Merlo, de la Fundación Amigos de El Yunque, que se dedica a educar sobre la historia e importancia del bosque, con recorridos gratuitos para niños y otras actividades.

Desde principios de 1900, El Yunque también ha tenido una importancia científica y ecológica, siendo el hogar para 180 especies de fauna —entre ellas, especies protegidas como la cotorra puertorriqueña, el guaraguao de bosque o el falcón de sierra— y 830 especies de plantas, incluyendo ocho especies protegidas y 39 especies amenazadas con prioridad para conservación.
Hay especies que se han descubierto en El Yunque, como: el coquí Eleutherodactylus hedricki o la reinita de Bosque Enano (Setophaga angelae), pero también hay otras que solo se encuentran ahí, como la orquídea Lepanthes eltoroensis, una especie de flor tan pequeña que necesitas una lupa para observarla.
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“El Yunque es uno de los bosques más estudiados en la historia de la humanidad. Y tienen los estudios longitudinales (que miden lo mismo, en los mismos lugares, a lo largo del tiempo) más largos que se han documentado. Ningún otro bosque en el mundo ha sido tan estudiado por tanto tiempo”, sostuvo Feliciano.
La particularidad de El Yunque llevó al Servicio Forestal a crear una entidad dedicada a la investigación científica en la zona: el Instituto Internacional de Dasonomía Tropical (IITF), con su sede en el Jardín Botánico de la UPR en Río Piedras.
Esta entidad, desde la década de 1930, lleva estudios en dos estaciones experimentales: El Verde Field Station y Sabana Field Research Station, a donde científicos de la UPR y de universidades alrededor del mundo han venido a estudiar cómo se conserva un bosque tropical y otros aspectos.

El Verde Field Station. (USFS IITF)
“Son parcelas permanentes de investigación en donde cada cierto tiempo… regresa otro científico que hace la misma colección de datos… para visualizar qué ha cambiado desde hace cinco años”, explicó Merlo.

Con estos estudios, se ha descubierto que El Yunque no es un solo bosque tropical. Ni siquiera son las cuatro áreas tradicionales de las que se suele hablar: Bosque de Tabonuco, Bosque de Palo Colorado, Bosque de Palma de Sierra y Bosque Enano (o Bosque Nuboso), que cambian según la elevación.
“El Yunque no es un solo bosque. Está formado por diferentes áreas o ecosistemas boscosos”, dijo Feliciano.
“Estas áreas de bosque no están delimitadas en franjas, como muchas veces lo vendemos, sino que están delimitadas por condiciones. Y las condiciones son tan variadas… que hay sobre 30 y pico, 40 y pico sistemas de bosque diferentes con sus condiciones muy específicas”, explicó.
Cada ecosistema tiene sus especies de flora y fauna, y algunos son tan pequeños que no han sido descubiertos aún. “Preservamos también con la idea de que no sabemos lo que hay”, dijo Feliciano.

Ricardo Arduengo / AFP via Getty Images
El arqueólogo contó que, después del huracán María, científicos encontraron ejemplares de un árbol que se creía extinto en Puerto Rico y comenzaron a estudiar cómo propagarlo.
Y a pesar del impacto y la destrucción que tuvo este huracán en el bosque —sobre todo en la infraestructura—, el científico dijo que los ecosistemas lo asumieron como “parte del proceso natural”. “Estoy seguro de que, si no hubiese sido por el huracán, no se hubiesen dado las condiciones para que esa semilla pudiera retollar”, agregó.

La mirada hacia los próximos años pasa por compartir el manejo del bosque, como se estableció en el Plan de Manejo de 2019, y por mantener un espacio accesible y de beneficio para las comunidades, reconociendo la importancia que tiene a nivel local e internacional.
“El bosque sigue siendo el corazón de esta zona este… No lo podemos manejar solos (el Servicio Forestal)... y reconocemos que tampoco lo sabemos todo como agencia”, reconoció Feliciano. “Decidimos que íbamos a ser más inclusivos en el desarrollo y en el manejo del bosque… La interacción con el bosque o el manejo público solamente funciona cuando la gente se envuelve”, agregó.
A 150 años de aquella primera designación, El Yunque continúa transformándose. Ya no se trata únicamente de proteger un terreno forestal, sino de conservar un sistema del que dependen comunidades, especies, investigaciones científicas y recursos como el agua.

Y, para Feliciano, esa conservación también depende de quienes lo visitan y se relacionan con él: “El bosque es de la gente. Esto es un bosque del pueblo”.
7formas de ser parte de la conservación de El Yunque
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Sonidos de El Yunque: Ryan Moulton, CC BY 3.0





