Revisar los menús, ajustar las porciones y reducir los ofrecimientos y horarios son algunas de las medidas que han tenido que tomar múltiples dueños de restaurantes y comercios de alimentos en Puerto Rico ante las interrupciones en el servicio eléctrico y el alza en la factura de la luz en este 2026, según varios expertos y comercios consultados por Platea.
Aunque la mayoría intenta no pasar el costo a sus clientes, algunos han tenido que ajustar también sus precios y se preparan para el golpe de la factura de octubre, más alta que la anterior.
¿Por qué es importante? Este impacto del alza en la factura e interrupción en el servicio no se limita a los cerca de 4,900 restaurantes en Puerto Rico, sino que se extiende a toda la cadena de producción y distribución de alimentos, desde agricultores y pescadores hasta suplidores y consumidores, señaló Madelaine Vázquez, directora ejecutiva de la Academia Puertorriqueña de Gastronomía (APUGA).
“A lo mejor ese restaurante no se vio afectado por la energía, pero sí le impacta que su productor no le va a poder entregar el producto porque lo perdió por no tener energía… Así que toda la cadena se afecta”, dijo Vázquez a Platea.
El impacto que pocas veces vemos. Todo esto también va más allá de lo económico; hay un aspecto emocional que a veces pasamos por alto, “la parte de la frustración y cansancio que esto genera”, dijo Vázquez.
“Trato de que no me afecte tanto emocionalmente como antes porque levantarse en la mañana con: Yare, no hay luz, ¿qué hacemos? Es bien pesado”, dijo Yaritza Lozano, dueña de Double Cake en Río Piedras, en entrevista con Platea.
¿Cuánto ha aumentado el costo de la luz para los comercios?
Esta pregunta tiene respuestas diversas.
El costo promedio por kilovatio hora (kWh) para clientes comerciales aumentó en un 13% entre enero y septiembre —de 26.20 a 29.62 centavos por kWh—, según datos provistos por LUMA Energy a Platea.
Sin embargo, durante ese periodo hubo un pico en junio, cuando el costo promedio alcanzó los 34.84 centavos por kWh, un 33% más que en enero y el tercer nivel mensual más alto desde 1999.
Este dato refleja el costo promedio por kWh de la clase comercial, no el aumento en la factura de cada negocio, que depende además de cuánta electricidad consume.
Los comercios pagan 13% más por la luz que en enero
Así cambió en 2026 el costo promedio de cada kilovatio hora para casas, comercios e industrias, según datos de LUMA Energy.
Todos los datos
Centavos por kWh. Mientras más oscura la celda, más alto el costo.
Fuente: datos de LUMA Energy a Platea. Es el costo promedio por tipo de cliente, no el aumento en la factura de un negocio en particular.
Para el trimestre de octubre a diciembre, el Negociado de Energía (NEPR) aprobó un ajuste que sube 17.1% la factura de los pequeños y medianos comercios, según la resolución del 30 de septiembre. Un pequeño comercio que consume 1,200 kWh al mes pasa de pagar $371.82 a $435.24.
La experiencia de los restaurantes y comercios de alimentos
Un análisis de la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (ASORE) encontró que los costos de electricidad para los restaurantes han aumentado entre 40% y 45% durante 2026, sin contar el nuevo ajuste de octubre.
Según su presidenta, Sonia Navarro, el sector comenzó el año con un alza de aproximadamente 20% y experimentó otro incremento de alrededor de 20% a 25% a mediados de año.
Navarro ilustró el impacto con facturas de establecimientos que anteriormente rondaban entre $13,000 y $15,000 mensuales y que ahora se acercan a los $20,000, pese a utilizar equipos más eficientes.
Otros impactos. Según proyecciones del Centro Unido de Detallistas (CUD), el alza en los costos de electricidad y la falta de confiabilidad en el servicio podrían provocar el cierre de más de 12,000 pequeñas y medianas empresas (pymes), lo cual representaría una pérdida potencial de cerca de 70,000 empleos.
Entrevistamos a varios comerciantes de la zona de Río Piedras para conocer cómo se han adaptado a las interrupciones en el servicio y si han visto un impacto en la factura de la luz.
1. Laura Pérez, propietaria de Mucho Gusto
Desde 2020, cuando su heladería Mucho Gusto estaba en Trujillo Alto y no se habían mudado al callejón Del Carmen en Río Piedras, Pérez adquirió una planta eléctrica que ha ayudado a que no tengan pérdidas en inventario. Sin embargo, señaló que “no porque no hemos perdido inventario significa que no hemos tenido pérdidas”.
Cuando se interrumpe el servicio eléctrico —unas seis veces al mes, en promedio, según Pérez—, muchos comercios de Río Piedras cierran, lo que reduce el flujo de clientes hacia la heladería y, por ende, sus ventas. Además, los cortes pueden interrumpir la producción de helados, obligando a repetir procesos y aumentando los costos laborales.
¿Cuánto le aumentó la factura? Pérez dio el ejemplo de que, si antes la factura le venía de $900 a $1,000, ahora estaría pagando entre $1,400 a $1,500. “El pago más alto que hemos tenido recientemente es un 55% en alza”, sostuvo. A esto habría que sumarle el dinero que invierte en diésel para la planta cuando se va la luz.
“Nosotros terminamos pagando por reponer ese combustible y también encima de eso estamos pagando por el servicio y como que la cuenta llega igual”, dijo.
¿Qué medidas ha tomado?
Contrató un servicio de mantenimiento para garantizar el funcionamiento de su planta eléctrica.
Consolidó su inventario y producción para mantener menos equipos encendidos.
Aumentó recientemente sus precios porque ya no podía continuar absorbiendo todos los gastos.
“Es un porcentaje que no es escalable para nosotros seguir primero absorbiéndolo como negocio y segundo, tomando la decisión de pasárselo al cliente, porque ¿cuánto más puedes pagar por una bolita de helado o una pinta de helado? O sea, eso tiene un límite”, expresó Pérez.
2. Kevin Ríos, supervisor de BOBET’s Bakehouse
Esta panadería y repostería artesanal ha visto un alza de “cientos de dólares” en su factura de luz, dijo Ríos. Al depender de equipos que necesitan electricidad como hornos y planchas, tanto los costos de electricidad como las interrupciones en el servicio representan un reto.
“Hemos tenido que lamentablemente incrementar nuestros precios para poder sufragar los gastos de la luz”, dijo.
¿Qué medidas han tomado?
Ajuste en precios.
Buscan alternativas para adquirir una planta eléctrica y una cisterna.
Han atraído nuevos clientes y apuestan por ofrecer más productos durante la temporada alta (entre Acción de Gracias y Navidad).
3. Yalitza Lozano, dueña de Double Cake
La falta de luz en esta repostería les ha obligado a suspender la producción y a cerrar el negocio. Esto no solo afecta las ventas; también impacta el horario de los empleados, contó Lozano.
“Recientemente, estábamos cotizando equipos para tener un poquito más de resiliencia en eso de la energía, pero son cosas que no podemos costear al momento”, dijo Lozano. “(Cuando se va la luz) tenemos que cerrar, no se produce, no se vende y pues mis empleadas se quedan sin trabajo”.

¿Qué medidas ha tomado?
Reorganizó los horarios de trabajo.
Desarrolló protocolos para decidir cómo actuar durante los apagones.
Está evaluando posibles aumentos de precios.
Cotizó equipos de respaldo, pero todavía no puede costearlos ni cuenta con espacio adecuado para algunos de ellos.
Comparten sus experiencias
Otros comerciantes han utilizado las redes sociales para señalar el cambio que han visto en su factura de luz.
De $4,000 a $24,000. La empresaria Sheilys Falcón —de las franquicias de restaurantes como Sabor Frappé, La Pachanga y Shanga Smash— utilizó su cuenta de TikTok para indicar que la factura en uno de los establecimientos pasó de $4,000 a $24,000 mensuales.
De $600 a $3,900. Otro comerciante que reclamó el alza en la factura en redes fue Cristian Rivera, dueño de El Laboratorio Car Care en Bayamón. Según la entrevista que hizo para Telemundo, pasó de pagar cerca de $600 mensuales a casi $4,000.
Otras medidas ante el costo de la luz en la industria de alimentos
La presidenta de ASORE, Sonia Navarro, indicó que muchos restaurantes han absorbido los costos energéticos y, en cambio, han optado por otro tipo de medidas para reducir en gran medida el impacto al consumidor o a sus empleados. Entre ellas:
Reducir los ofrecimientos del menú. “A lo mejor tenía 50 platos de opciones, ahora tengo 30 y me especializo en lo que soy mejor para no perder producto”, dijo Navarro.
Ajustes en horarios y personal. “Yo he visto restaurantes asumiendo gran parte de los costos a nivel operacional, horarios de apertura, los horarios de cierre, ajustes en labor, en lo que es mano de obra”, sostuvo.
Por su parte, la directora ejecutiva de APUGA advirtió que aumentar los precios tampoco es una solución sencilla, pues los consumidores enfrentan sus propios gastos de electricidad y agua, lo que puede influir en sus decisiones de salir a comer.
Piden alternativas. Navarro apuntó que ASORE le solicitó a la Legislatura hace meses un periodo de al menos “24 meses sin aumentos” para la industria de alimentos, de manera que se evalúe cuál ha sido el impacto que han tenido económicamente las alzas en distintos sectores.
También se reunieron con el Negociado de Energía para evaluar la posibilidad de créditos energéticos o de moratorias en el alza de la luz. “La respuesta que nos dieron es que no necesariamente íbamos a tener el aumento nosotros, pero no fue así. Eso fue en verano y en septiembre terminamos el trimestre con un 20% adicional”, indicó.
Mientras tanto, el desafío para los comerciantes es encontrar un equilibrio entre absorber los aumentos, mantener sus operaciones y ofrecer precios que sus clientes puedan pagar.
Soluciones energéticas para pymes
Ante la situación energética, el CUD convocó al Encuentro Multisectorial: Soluciones Energéticas para las PyMEs con el propósito de buscar alternativas para este sector, más allá de los restaurantes. Participaron ASORE, la Cámara de Comercio, Colmena66, FIDeCOOL, la Alianza Municipal de Servicios Integrados (AMSI), el Colegio de Contadores Públicos Autorizados de Puerto Rico y YESS!.
Conoce algunas de las medidas presentadas:
Que se elimine “la crudita”, como se le conoce al impuesto al crudo, que con la Ley 1 de 2015 pasó de $9.25 a $15.50 por barril de petróleo.
Evaluar el uso temporal de reservas gubernamentales para reducir los costos de electricidad.
Identificar mecanismos de créditos e incentivos para las PyMEs mediante agencias y fondos disponibles.
En infraestructura, evaluar la creación de capacidad adicional de almacenamiento de combustible, la renovación del contrato con AES y la diversificación de las fuentes de generación energética, incluyendo alternativas marítimas, energía nuclear modular y fuentes renovables.
La posibilidad de desarrollar cooperativas energéticas mediante microrredes y de usar terrenos de vertederos para proyectos de generación bajo modelos cooperativos.
Promover mayor transparencia en los contratos de proyectos energéticos.
Realizar análisis específicos sobre la demanda y los costos de electricidad por sector económico.
Desarrollar iniciativas educativas para ayudar a las PyMEs a adoptar mejores prácticas de eficiencia energética.
Esta crisis no distingue entre sectores. Afecta a restaurantes, comercios, empresas de servicios y negocios familiares que sostienen miles de empleos en Puerto Rico. Por eso, organizaciones con distintas perspectivas hemos unido esfuerzos para presentar alternativas y reclamar que se atienda esta situación con la urgencia que merece.
Las organizaciones están en proceso de reunirse con líderes de la Asamblea Legislativa, la Junta de Supervisión Fiscal y la Fortaleza, con el propósito de presentar las soluciones propuestas y procurar acciones concretas que impulsen una reducción en el costo energético en beneficio de las pymes.



