De un Vistazo
- Ideal para:
- ir con la familia a comer rico y pasar el día frente a las montañas.
- Accesibilidad:
- Hay rampas y estacionamiento amplio para hasta 30 carros.
- Precios:
- La coctelería comienza en $11 y ronda hasta los $13; las cervezas están a $6; Las alcapurrias están a 5 por $15 y los platos principales y para compartir van desde $13 a $30.
- Ambiente:
- familiar, festivo, alegre, con el amor de la casa de una abuelita.
- Horario:
- Opera de viernes a domingo de 12:30 p.m. a 9:00 p.m.
- Dirección:
- Carr. 813 Bo Km. 4.2, Naranjito, 00719
Con la bendición de sus viejos y un corazón determinado por “hacer las cosas bien”, Cristian Torres abrió el 6 de septiembre María Antonia, en Naranjito. La propuesta culinaria lleva el nombre y el nivel técnico de su abuela, quien fue la encargada de un comedor escolar por décadas.
Además de complacer a los estudiantes, siempre “alcahueteaba” a su nieto. Es esa hospitalidad tierna e infinita de María Antonia, y de todas las abuelas, la que el joven de 28 años desea devolver a los comensales en su local, en el que invirtió $90,000.
Mi abuela falleció hace bastantes años, pero el sentir el apoyo de mi madre, que mi madre se sienta feliz y que estoy honrando a mi abuela, que es su mamá, es una de las cosas más importantes

El alma de María Antonia permea el espacio, ubicado en la Carr. 813, Km. 4.2, en Naranjito. Los detalles que le rinden tributo están por todas partes: la letra “a” del logo es de la firma original de ella y algunas de las vajillas en las que sirven eran de su colección.
Este diseño se traslada al jardín, que emula el patio de María Antonia: “Hay un jardín, pensando en el jardín de abuela y pensando en sus inventos, que siempre estaba comprando matitas”, cuenta Torres.
Por el jardín está la sala VIP, construida como una pequeña casa de madera para eventos privados. El salón principal cuenta con un balcón desde donde se aprecia la vista al monte, algo que Torres identifica como uno de los elementos que “más impresiona” a sus comensales.




De noche, el espacio se ilumina con lámparas estilo Tiffany. “Compré la mayoría de las cosas a familias, literalmente a abuelas que estaban vendiendo su lámpara que llevaban 25 años en sus casas”, afirma.
Inspirado por la perpetuidad culinaria de los clásicos como la Alcapurria Quemá en La Placita y La Fonda Molini’s en la Calle Loíza, Torres quiso “aportar a la gastronomía de Puerto Rico”.

Lo que debes probar: platos y coctelería
Carne ahumada con pulpo: el plato insignia de la casa.
Carne frita con cuatro tipos de cebolla: carne frita tradicional bajo una cama de cebolla en sofrito, cebolla encurtida, cebollas fritas y frescas.
Arroz de María: el mamposteao de la casa.
De la olla: sopa de gandules, acompañada de viandas en escabeche.



Según Torres, los comensales han elogiado los tostones, que son hechos con plátanos de Naranjito. En el menú también hay opciones veganas, como la ensalada de chayote y papaya.

Foto: el coco, parcha, piña de María Antonia (Suministrada).
El empresario prefiere no llamarle “restaurante” al negocio porque “la cocina y la barra están al mismo nivel”. Son nueve cócteles en total, todos inspirados en la jerga puertorriqueña, estos son los que debes probar:
Madrugá: bourbon con fast wash de harina de maíz. Se prepara una pasta de maíz y mantequilla que se fusiona con el espíritu. Torres lo describe como “el old fashioned de la casa”.
Coco, parcha, piña: inspirado en los helados Caribe, utilizan el helado original de Caribe. El cóctel lleva, además, sauvignon blanc, Don Q Coco y jugo de piña natural. Es una sangría blanca que se complementa con una bolita de helado de parcha.
Ave María: a base de vodka, combina acerola e hibiscus, con un cold foam de jamaica y jamaica triturada en polvo en el tope.
Alcoholado: inspirado en el alcoholado casero de toda abuela puertorriqueña. Usa flor de eucalipto y especias para construir “el mule de la casa”.

Este es un espacio para ir con toda la familia, asegura Torres, sobre un proyecto que apenas comienza. “Siento que le estoy aportando a Puerto Rico algo, además de todos los negocios brutales que hay en Puerto Rico. Pues soy uno más, pero buscando hacer las cosas bien”, concluye.
Detalles para visitar. El local que al momento de esta publicación emplea a 16 personas, abre de viernes a domingo de 12:30 a 9:00 de la noche. Hay dos rutas para llegar: una por el barrio y otra por la carretera principal, la 152. Torres recomienda utilizar la carretera principal para un camino más leve. “En la luz de las banderas, deben seguirlo directo”, dice. El local cuenta con estacionamiento para 30 vehículos.


