Pizziola: Una pizzería familiar en el corazón de Arecibo
De un vistazo
Para conocer la propuesta de Pizziola en Arecibo, basta con repasar la historia de la familia Pérez González. Las hermanas propietarias, Jonancy y Zulmary Pérez González, vienen de una familia de pizzeros: su tío y su padre tenían negocios de pizza. En el local se conserva el mismo horno de hace 20 años y la receta original de Alejandro Pérez Espinoza, padre de las emprendedoras, quien hoy trabaja la masa.

Para ellos, familia y pizza son sinónimos. “La pizza es papi”, confiesa Jonancy en entrevista con Platea, sonriendo entre lágrimas de nostalgia y dejando notar que cuidar la pizza es cuidar el legado de su familia.
Cada bocado es un encuentro entre la tradición y la creatividad. Probamos la Chicken Honey en nuestra visita el 16 de enero de 2026 y reconocí ese sabor a pizza de pueblo que evoca nostalgia, pero con toques e ingredientes que elevan su perfil de sabor. La masa tiene notas sutiles a mantequilla y ajo, con una textura crujiente que se agradece. Es fina, ligera, y no sobrecarga el plato. Es decir, no te deja empachado.
El otro acierto está en los ingredientes. Prosciutto y quesos de calidad que distinguen esta propuesta. ”Masa fina, crujiente y con sabor, mucho sabor”, así la describe Jonancy. “La masa de la pizza es 100% su receta y la salsa marinara es 100% su receta. Eso nunca lo vamos a cambiar porque es la esencia de papi y de Pizziola”, añade.
Un legado familiar
Alejandro enseñó a sus hijas dos cosas: a amar la pizza y a levantarse.
La pizzería del padre estaba en el mismo local, en la marginal de la carretera 129 de Arecibo. Cerró en 2008 cuando él se enfermó. Jonancy abrió Pizziola en 2019 para continuar el legado de su padre, pero tres años después (2022) le pasó lo mismo que a Alejandro. Justo cuando había convertido a Pizziola –que nació como un proyecto de fin de bachillerato de Administración de Empresas– en una realidad con mesas llenas de clientela fiel, tuvo que cerrar al pasar por una intervención médica que la dejó incapacitada. “El día que yo apagué las luces me despedí para no volver”, confiesa.
Pero regresó. El 15 de agosto de 2025, Pizziola reabrió con la ayuda de su padre y el apoyo de su familia. Jonancy habla del negocio como si fuera una persona: “Pizziola no se rindió, para mí él tiene su propia alma”, afirma. Misma receta, mismo local, misma determinación. “Hemos visto cuando gateó, cuando dio sus primeros pasos, cuando se cayó y ahora cuando se levantó”.

Las decoraciones y la atención al detalle en el restaurante fomentan esa personalidad. “Me gustan los objetos que cuentan una historia”, dice Jonancy.
Cada pieza del lugar lo demuestra. La madera del counter viene de un árbol que cortó su abuelo hace cincuenta años. Los gabinetes fueron hechos por su madre, Zulma González. En el local, que cuenta con espacio interior y exterior, hay plantas cuidadas por Jonancy en cada esquina. Juegos de mesa para los niños. Ventanas que dejan entrar la luz sin reserva y una música de fondo de artistas como Lorde, Olivia Dean y Coldplay, que invita a quedarse.
Las tres pizzas que no puedes perderte, según Jonancy Pérez
Todas las pizzas se pueden pedir en su forma original o en calzone. Los precios por pizza varían entre $17 a $24.

1. Chicken Honey: cremosa salsa alfredo, mozzarella fresco, manchego, pollo, espinacas y un toque de miel.
2. Maduro: combinacion de amarillos, churrasco angus y queso de bola con salsa alfredo.

3. Qué carne: salsa marinara combinada con seis carnes: bacon, jamón, chorizo, pepperoni, molida y salchicha italiana.
¿Pasta lover?
Si prefieres pasta, Jonancy recomienda dos opciones. La Carbonara, que olvida la receta italiana y abraza la versión boricua: salsa alfredo, pollo, bacon crujiente, pimientos rostizados, mozzarella gratinada y parmesano y la de Maduro, que conserva los mismos sabores dulces y salados de la pizza, pero con la textura y temperatura de la pasta al dente.

La pasta carbonara de Pizziola. Foto: Suministrada

La pasta Pizziola con churrasco, camarones y salsa blanca. Foto: Suministrada

Pasta boloñesa con chicken parmesana de Pizziola. Foto: Suministrada
Los postres
Puedes ir a Pizziola solo por los postres que Jonancy prepara con sus manos. En el menú hay dos estrellas: la tarta vasca y el tiramisú.

La tarta vasca la deja madurar hasta que alcanza una consistencia similar al cheesecake, pero sin el exceso de azúcar característico del postre americano. Viene acompañada de tres salsas caseras: parcha local, fresa o caramel pecan. Conserva la prudencia del sabor tradicional vasco con una textura más firme y densa.

El tiramisú es imprescindible para cualquier amante del café. Mascarpone suave, cuya cantidad no hace sombra al café, ni al chocolate. Se siente el sabor del café boricua y una jugosidad precisa en cada capa. No solo lo digo yo. Hay un cliente que va a Pizziola dos veces en semana por dos pedazos de este postre. “Gracias a él he ido perfeccionando la receta”, confiesa Jonancy.
Mucho más que comida
En Pizziola no sirven alcohol. En su lugar, ofrecen una variedad de mocktails y bebidas signature como el tiramisú iced coffee y distintas versiones de matcha. “Al nicho que más nos podíamos dirigir es al de familia, al de parejas, a las personas que quieren pasar un buen rato sin necesidad de beber”, explica Jonancy.
El espacio se presta para reuniones. La terraza bajo techo se puede reservar para grupos de hasta 30 personas y no solo para cumpleaños: desde la reapertura han incorporado en su agenda eventos de bienestar. Estos surgieron de manera orgánica, cuando personas interesadas se acercaron con sus propuestas. “Personas especializadas en distintos temas hacen el acercamiento con propuesta y si va de acuerdo con la misión y visión del negocio pues creamos el evento”, comparte Jonancy.
El próximo sábado 24 de enero habrá un evento de pintura. Próximamente, adelantó Jonancy, habrá yoga dos veces al mes.





