Quiénes se llevaron los estorbos públicos de la segunda subasta de San Lorenzo (y qué piensan hacer con ellos)

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¿Qué está pasando? El Municipio de San Lorenzo realizó el miércoles, 6 de mayo, su segunda subasta a viva voz de estorbos públicos, en la cual se licitaron siete de las nueve propiedades disponibles y cinco de ellas se adjudicaron por encima del precio inicial, entre $9,000 y $95,000. 

  • Todas se vendieron a licitadores puertorriqueños, entre individuos, inversionistas y corporaciones, y solo uno de ellos adquirió dos propiedades (el resto solo una). Cuatro de los licitadores entrevistados por Platea dijeron haber tenido una experiencia positiva del proceso. 

¿Por qué es importante? Con un proceso de subasta pública que duró apenas 19 minutos, San Lorenzo aspira a ser modelo para otros municipios en el manejo de estorbos públicos mediante esta modalidad. Y se prepara para una tercera subasta posiblemente en los próximos dos meses en la que tendrán otras cinco a 10 propiedades declaradas estorbo público para licitar. 

  • “Fue más sencillo que la primera (subasta). Estábamos más preparados que la primera vez. En esta, la participación fue un poquito menor, asumo que la curiosidad de mucha gente ya se fue con la primera”, dijo a Platea el director del Programa de Erradicación de Estorbos Públicos de San Lorenzo, Rafael Malavé Poupart. Adelantó que el Municipio de Isabela, que tenía observadores en la subasta, podría ser el próximo en seguir su ejemplo.

¿Qué pasa con propiedades no vendidas?

Esas dos propiedades que no generaron interés entre los licitadores pasan ahora a un proceso de evaluación por parte del municipio y podrían demolerse o entrar a un inventario abierto con un posible descuento para venderlas más adelante a otros compradores interesados, explicó Malavé Poupart. 

  • “El municipio decide ahora cómo lo trabaja. No creo que vuelvan a subasta de nuevo, estarían disponibles en un inventario abierto”, sostuvo el funcionario, que estimó que este “debe salir bastante rápido”. 

🔎 Segunda subasta de estorbos públicos en números: 

  • 🏚️ 7 de 9 propiedades adjudicadas (con contrato de compraventa) en la subasta
  • ⏱️ 19 minutos duró el proceso, desde que se abrieron los trabajos hasta que se concluyeron todas las licitaciones
  • 💵 $9,000 fue el precio de la propiedad (un lote) más barata que se adjudicó
  • 💰 $95,000 fue el precio de la propiedad más cara que se adjudicó 

¿Quiénes son algunos de los licitadores? 

En esta segunda subasta, participaron 11 participantes —en comparación con los +20 de la primera— y, según Malavé Poupart, “tengo entendido que son todos de Puerto Rico”, entre individuos, inversionistas y corporaciones. 

Conoce qué dijeron cuatro de los seis licitadores que compraron propiedades (uno de ellos se llevó dos propiedades, para un total de siete vendidas): 

Katiana Pastrana, Gurabo

“Es la primera vez que participo en una subasta (de este tipo). Había visto las propiedades, no llegué a ir a la casa abierta, pero sí llegué a visitar las casas por alrededor, vi las fotos del estorbo público y me orienté antes de venir… con inversionistas que se dedican a este negocio de subastas en distintos municipios”, dijo Pastrana a Platea. 

Como una inversionista de 24 años, Pastrana adquirió una propiedad en conjunto con dos socios con el propósito de transformarla en un espacio habitable y venderla. “Brindarle este hogar a una familia”, dijo. Su expectativa es convertirse en una firma de inversiones, con esta propiedad como la primera de muchas. 

Se trató del caso #057, una propiedad de dos pisos que inició en un precio de $79,000 y se vendió por $95,000. Pastrana estimó que les costará otros “$30,000 o $40,000” repararla y que, eventualmente, podrán recuperar la inversión en la venta, con la expectativa a que llegue al menos a los $200,000. 

El dinero para invertir lo adquirieron de un negocio de placas solares que tienen en conjunto, “un negocio muy lucrativo”, indicó. 

Ángel Rivera, Bayamón 

“Somos corredores y también tenemos una corporación que nos dedicamos a la compra y la venta de propiedades”, contó Rivera a Platea. Es la segunda vez que participa de la subasta y en cada una licitó una propiedad distinta. “(Es un proceso) totalmente transparente, muy fácil y sencillo”, agregó. 

En la primera subasta, adquirió una propiedad para la corporación que se encuentra en proceso de rehabilitación. En esta segunda subasta, compró uno de los lotes que se vendieron por $9,000, el precio más bajo en esta subasta, y como nadie compitió contra él, pagó el precio más bajo. 

“Adquirimos un terreno y estaríamos dispuestos a hacer algún tipo de negocio con cualquier persona que necesite el terreno. Aquí el fin básicamente es beneficiar al pueblo, a alguna familia, a algún vecino que lo necesite para estacionamiento o algo así, o para construir una propiedad desde cero. So, pro mercado”, sostuvo. 

Frank Muñoz, San Lorenzo 

Muñoz asistió para acompañar a su suegra, quien fue la licitadora del caso #093, un lote vacío que iniciaba en $23,000 y se adjudicó por $43,000. El propósito es construir “una casa para ella”, dijo. 

“El proceso comenzó con unos $23,000. A mi suegra le gustó el proceso de licitación. La llevó a $43,000 en la compraventa… Teníamos uno (otro licitador) que era agresivo. Por eso fue que tuvimos que trepar la compraventa”, contó Muñoz. 

Edward Morán Díaz, Caguas 

“Mi plan para estas propiedades es remodelarlas y poder otorgárselas a otras familias que las necesiten”, dijo a Platea Morán Díaz, quien se llevó dos de las propiedades que se vendieron en esta subasta. 

Él es uno de los contratistas que se dedica a comprar, reparar y vender casas. “Hemos hecho eso bastantes veces”, contó. 

Sobre el proceso de esta subasta, dijo que “es bueno porque a veces compramos casas que no podemos ver. Estas las pudimos ver, observarlas, llegar a unos números que podamos llegar a la remodelación para poder venderlas y poder hacer los trámites bien y llegamos a los números perfecto”. 

A la izquierda, el anuncio de la subasta con los precios iniciales. A la derecha, captura de pantalla de la página de estorbos públicos de San Lorenzo con las propiedades adjudicadas. (Fotos: Suministrada; captura de pantalla)

¿Qué pasa luego de licitar una de estas propiedades? 

Luego de que se adjudica la propiedad en la subasta, los posibles compradores pasan a otro salón, donde empleados municipales toman su información, reciben el cheque de gerente de $5,000 —necesario para participar del proceso— y firman un contrato en el que se comprometen a pagar el resto del dinero en un máximo de 120 días y realizar las reparaciones para reformar el estorbo público en un año.

En caso de no pagar el dinero en 120 días, “pierden el depósito” y el municipio retoma nuevamente la propiedad, explicó el director del Programa de Erradicación de Estorbos Públicos. 

En caso de no reparar la propiedad en un año, “el municipio puede ejercer el derecho de retracto convencional. Significa que si la persona en un año no cumplió con el parámetro de poner la casa en condiciones habitables, el municipio puede hacer el retracto, se le devuelve el dinero a la persona y entonces la propiedad volvería a estar disponible en el mercado”, dijo Malavé Poupart.