De semillas olvidadas a cultivo en crecimiento: el auge del ají dulce en Puerto Rico
Investigación agrícola
Las 5 variedades de ají dulce desarrolladas por Linda Wessel-Beaver
Aunque a simple vista pueden parecer similares, cada variedad tiene características distintas.

Pasión
Color rojo intenso y forma clásica, con frutos más pequeños. La referencia de la variedad tradicional puertorriqueña.

Bonanza
La más productiva y popular, con frutos más grandes y mayor rendimiento por planta.

Carnaval
Forma tipo «calabacita», tonos lila únicos y producción más temprana que el resto de las variedades.

Amanecer
Productiva, con frutos más pequeños y excelente desempeño que varía según la región de cultivo.

Encanto
Equilibrio perfecto entre Pasión y Bonanza: forma tradicional con color rojo más intenso.
¿Qué está pasando? Aunque a veces pasa desapercibido, el ají dulce es uno de los ingredientes base de la cocina puertorriqueña y caribeña, presente en sofritos, guisos y más. Pero más allá de la cocina, también es un cultivo en evolución.
- A partir de una colección criolla de 25 a 30 variedades conservada en la subestación de Lajas, la profesora e investigadora Linda Wessel-Beaver desarrolló cinco nuevas variedades de ají dulce con potencial para el cultivo comercial en la isla, tomando en cuenta su importancia cultural y dejando un legado en la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Mayagüez.
¿Por qué es importante? La producción de ají tanto dulce como picante en Puerto Rico casi se triplicó en cuatro años, pasando de 11,750 quintales en el año fiscal 2020 a 31,944 quintales en 2023 (+171.9%), según los datos más recientes del Departamento de Agricultura (DA). Tengamos en cuenta que un quintal son 100 libras o el equivalente a lo que pesa una lavadora.
- En términos de ingresos para la agricultura, pasó de $1.8 millones en 2020 a $4.05 millones en 2023, un alza de 125%, convirtiéndose en el cuarto cultivo más importante en el renglón de hortalizas y legumbres.
- Para Wessel-Beaver, se trata de un cultivo con mucho potencial, ya que hay un interés por adquirirlo incluso en la diáspora puertorriqueña.
- Propuestas gastronómicas como Somos Ají Dulce no solo destacan su importancia a nivel local, sino que desarrollan nuevas formas de consumirlo: desde fricasé y encurtidos, hasta mermeladas, productos deshidratados, en adobo o como ingrediente para cócteles creativos.
Datos agrícolas
Producción de ajíes dulces y picantes en Puerto Rico
Quintales producidos e ingresos agrícolas · Años fiscales 2020–2023
Pasa el cursor sobre la gráfica para ver el desglose por año
Retos y oportunidades del ají dulce
A partir de sus investigaciones con el ají dulce por más de 15 años, Wessel-Beaver identifica varias oportunidades y retos para el desarrollo del cultivo en Puerto Rico:
🌱 Oportunidades
- “Es un cultivo que se puede producir bajo una variedad de condiciones”. Se puede sembrar en distintas regiones y no es tan exigente como otros cultivos.
- Demanda constante en el mercado local. Es un ingrediente esencial en la cocina puertorriqueña, con interés continuo de consumidores y comercios.
- Viable para agricultores pequeños. “Es un cultivo para agricultores pequeños que muy a menudo quieren hacer ventas en su vecindario, a los colmados, a los pequeños supermercados en su municipio”, apuntó.
- Buen precio por libra. Con precios de hasta $4 o $5 la libra, se trata de un cultivo que no requiere grandes extensiones de terreno.
- Espacio para innovación e investigación. “Fue un cultivo huérfano en el sentido de que no había gente trabajando con ají dulce. Tiene importancia en Puerto Rico y sabía que, con pocos recursos, uno podía ir por lo menos trabajando con materiales que iban a servir para desarrollar unas variedades que podían ser formalmente liberadas por la Estación Experimental”, contó Wessel-Beaver.
- Potencial en la diáspora. “En la diáspora puertorriqueña hay mucho interés en sembrar ají dulce” y también en comprarlo para sus recetas allá, dijo.
🔎 Retos
- Se considera de un crecimiento lento. “La primera cosecha tarda fácilmente 120 días”, lo que limita la producción, dijo Wessel-Beaver.
- Es difícil de producir fuera del trópico. No se adapta bien a climas templados por el tiempo que tarda en crecer.
- Poco atractivo para una producción a gran escala. “Una sola persona si decide sembrar 25 cuerdas de ají dulce a lo mejor podría suplir toda la isla”, dijo la profesora, en referencia al tamaño del mercado.
- Falta de investigación histórica. Hay pocos estudios previos, lo que limita el desarrollo, aunque también representa una oportunidad.
Cómo se desarrolla una nueva variedad de ají dulce
Desarrollar una variedad no es crear algo nuevo de la nada: es combinar, seleccionar y refinar lo mejor de lo que ya existe. A partir de la colección de variedades de ajíes dulces que encontró, Wessel-Beaver cruzó varias de ellas teniendo en cuenta:
- su productividad,
- el tamaño de los frutos,
- la picancia, acidez y pH,
- el rendimiento,
- la resistencia a enfermedades,
- el valor nutricional
- y la posibilidad de crear productos con valor agregado.

Primero, se cruzan plantas con características distintas —como tamaño, rendimiento o resistencia— para generar nuevas combinaciones. Luego viene lo más importante: seleccionar y descartar.
“Uno tiene que ser bien estricto en eliminar materiales”, explicó Wessel-Beaver, que ha colaborado con otros profesores y estudiantes en estas investigaciones agrícolas.
Las plantas más prometedoras se prueban en laboratorio, invernadero y, finalmente, en el campo. Con el tiempo, se “purifican” hasta lograr una que sea estable y productiva.
Solo entonces, y tras pasar por un proceso formal de evaluación ante el Comité de Evaluación de Variedades de la UPR, puede liberarse como una nueva variedad.
Investigación agrícola
Las 5 variedades de ají dulce desarrolladas por Linda Wessel-Beaver
Aunque a simple vista pueden parecer similares, cada variedad tiene características distintas.

Pasión
Color rojo intenso y forma clásica, con frutos más pequeños. La referencia de la variedad tradicional puertorriqueña.

Bonanza
La más productiva y popular, con frutos más grandes y mayor rendimiento por planta.

Carnaval
Forma tipo «calabacita», tonos lila únicos y producción más temprana que el resto de las variedades.

Amanecer
Productiva, con frutos más pequeños y excelente desempeño que varía según la región de cultivo.

Encanto
Equilibrio perfecto entre Pasión y Bonanza: forma tradicional con color rojo más intenso.
Las 5 variedades desarrolladas en la UPR
Para un ojo no entrenado, las plantas y los frutos podrían ser similares, pero Wessel-Beaver sabe cómo se ve cada una de las variedades y explica así cómo los distingue:
- Pasión: “Se llama Pasión por su color rojo intenso. Es una variedad que tiene una forma tradicional y un tamaño tradicional”, destacó. Es la que tiene los frutos más rojos, aunque pueden ser más pequeños que los que producen variedades como Bonanza.
- Bonanza: “Es la variedad más popular en la isla porque es la variedad más productiva y por su tamaño de fruto. Probablemente tiene 25% más producción que Pasión, o sea, es mucho más productivo”, dijo la investigadora. Cuando se maduran, los frutos tienen un color rojo anaranjado.
- Carnaval: “Fue liberado mayormente porque tiene una fruta muy distinta, como una pequeña calabacita… tipo estrella”, dijo Wessel-Beaver. “También es productivo, es bastante precoz (da frutos antes que otras variedades), eso también hace la variedad atractiva. Y tiene frutos que tienen un toque de color lila, haciéndolo un poco diferente”, añadió. Carnaval puede producir frutos en 115-120 días luego de sembrarse, unos 15 días antes que otras variedades.
- Amanecer: “(Es) una variedad bastante productiva con un tamaño de fruto un poco más pequeño. En ciertas localidades, ha sido hasta más productiva que Bonanza”, dijo la profesora, quien destacó que cada variedad puede variar en producción de acuerdo al clima, terreno y región donde se siembre.
- Encanto: “Considero Encanto como algo entre Bonanza y Pasión porque muchas de las frutas tienden a tener una forma más tradicional. Y también tienden a tener un color un poco más rojo intenso comparado con Bonanza”, explicó.
¿De dónde surgen los nombres? Wessel-Beaver explicó que los nombres de los ajíes dulces fueron seleccionados a través de una encuesta entre miembros de la comunidad universitaria en la que se incluyeron 25-30 nombres. “Ellos votaron y los nombres que ganaron fueron esos cinco”, sostuvo.
- En el caso de Pasión, se trató de su color rojo intenso, mientras que Amanecer está inspirado en el nombre de uno de los libros de la saga de Crepúsculo (Twilight). “Después de leer ese libro, yo dije que me gustaría tener una variedad con el nombre Amanecer”, contó entre risas. “Yo incluí Amanecer en la lista y ganó”.

¿Cuál es la mejor variedad?
Para Wessel-Beaver, esta respuesta dependerá de cuál sea el propósito del cultivo, ya que algunos agricultores buscan productividad de la planta y tamaño del fruto —con lo cual tendrán una inclinación por Bonanza—, pero otros buscan algo llamativo —como Pasión o Carnaval— o desean un sabor en particular.
“Lo que yo recomendaría a un agricultor que interesa sembrar ají dulce es quizás hacer una pequeña siembra inicialmente de las 5 variedades a ver cuál le gusta más”, expresó.
Clave para cultivar. “La clave para cualquier producción es la buena fertilidad del suelo” combinado con “una cantidad adecuada de agua”, indicó la científica.
¿Qué falta por investigar en el cultivo del ají dulce?
La posibilidad de desarrollar una variedad de ají dulce que produzca frutos de forma precoz, es decir, antes que el resto de las variedades es una de las investigaciones que podría abrir paso a una mayor producción o a nuevos mercados, apuntó Wessel-Beaver. Usualmente, los ajíes dulces producen frutos en 130 a 140 días luego de sembrarse (4-5 meses) y la que más avanza (Carnaval) tarda 115-120 días.
“Si uno pudiera tener una cosecha a 100 días, eso puede tener muchos beneficios, uno puede llegar más rápidamente al mercado con su propio producto y también ofrece la posibilidad de que uno podría sembrar la variedad en zonas más templadas”, destacó la científica. Esto ayudaría a tener cosechas antes de que llegue el invierno, agregó.



