Primera plantación de habichuelas de James Beaver en Puerto Rico. Linda Wessel Beaver está junto a él. (Suministrada por Linda Wessel Beaver)

40 años de habichuelas, calabaza y ají dulce: el legado de los Beaver en la agricultura

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Una“aventura de cinco años” en Puerto Rico para dos estadounidenses enamorados y recién graduados se convirtió en toda una vida dedicada a mejorar cultivos clave en la dieta boricua, con un impacto mucho más allá del Caribe.  

Los doctores James Beaver y Linda Wessel Beaver llegaron a la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Mayagüez en 1981 para una oportunidad como profesores e investigadores agrícolas. Pero la Sultana del Oeste se convirtió en su hogar y la UPR en su laboratorio. 

Allí formaron a más de 100 estudiantes graduados, publicaron más de 200 artículos científicos y desarrollaron nuevas variedades de habichuelas, calabazas y ají dulce.

Su legado se extiende a toda la región

“Él (James Beaver) y sus colaboradores estiman que posiblemente el 50% de las siembras de habichuelas en América Central son de variedades que fueron desarrolladas en esos programas colaborativos en los que él participó”, dijo Wessel Beaver en entrevista con Platea.  

“El impacto más importante de los programas de investigación de Linda y este servidor ha sido la formación de estudiantes graduados. Muchos alumnos continúan contribuyendo a la agricultura en Puerto Rico, el Caribe y Centroamérica”, escribió Beaver a Platea. 

A pesar de que la pareja se retiró en 2018 y se fue a vivir a Minnesota, regresan cada año a Puerto Rico y siguen aportando en la UPR investigando cultivos, impartiendo algunas clases y apoyando a sus alumnos.

Linda y James Beaver
La Dra. Linda Wessel Beaver posa junto a plantas de calabaza en uno de los invernaderos donde realiza sus investigaciones en marzo de 2026. (Foto: Juan Santa para Platea) | El Dr. James Beaver cuando recibió la distinción de Profesor Emérito del RUM (Suministrada).

Una historia de amor y ciencia 

James y Linda se criaron entre vacas lecheras, ella en Minnesota y él en Indiana. Ambos estudiaron agronomía y se conocieron en 1977 en la Universidad de Illinois cuando cursaban estudios graduados en Fitomejoramiento y Genética, la ciencia de mejorar cultivos. 

El amor por las plantas los unió y un año después se casaron. Se fueron de luna de miel a Brasil, donde James había estado años antes en los Cuerpos de Paz. E incluso de vacaciones, la ciencia los acompañaba. “Durante el día visitamos estaciones experimentales y por la noche en bus para viajar de un sitio a otro”, recuerda Linda. 

“Yo realmente pienso en Puerto Rico como mi hogar también, aunque no nací aquí. Es donde hemos tenido nuestra vida personal y profesional… Para nuestro hijo (Daniel), Puerto Rico es su hogar”.

Linda Wessel Beaver, investigadora y profesora, en entrevista con Platea

“Hablamos de fitomejoramiento y genética de ciencias y plantas hasta en la casa… Yo no puedo imaginar cómo sería para otra pareja que no tiene ese nivel de intereses comunes que tenemos nosotros”, cuenta Linda desde la oficina que comparte con James en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), en la que tienen una colección de ejemplares de The Journal of Agriculture de la UPR, donde ambos han publicado muchos de sus estudios. 

Al graduarse, buscaban un destino tropical donde ambos pudieran trabajar. Encontraron dos plazas en el Colegio de Ciencias Agrícolas (CCA) de la UPR en Mayagüez y en 1981 se mudaron a la isla.  

“Pensamos que sería interesante ir a un país tropical a vivir cinco años… Pero la verdad es que la UPR ofreció tremendas oportunidades en cuanto a hacer las cosas que nos interesaban. Podríamos dividir el tiempo entre investigación y enseñanza, y trabajar con cultivos tropicales”, dice la profesora retirada. 

Aunque ambos compartían la misma vocación, cada uno encontró su cultivo. James se obsesionó con las habichuelas y frijoles, y Linda fue del maíz y los tomates, a la calabaza y al ají dulce. Eran cultivos con pocos estudios disponibles, lo cual abría un mar de posibilidades de investigación. 

“Conocemos lo que el otro está haciendo, pero cada uno tiene su manera de manejar su programa de investigación y respetamos eso… Mejor que cada uno tenga sus tareas”, dijo Linda entre risas. 

Curiosidades de las habichuelas en Puerto Rico

Según James Beaver, tras más de 30 años trabajando con este cultivo
1
Cada región se inclina por un tipo de habichuela
“La preferencia por los tipos de semillas de habichuela varía entre las regiones de Puerto Rico. Esto se puede apreciar en la variedad disponible en supermercados locales.”
2
Las habichuelas verdes en realidad son blancas
“Las habichuelas blancas se cosechan cerca de su madurez fisiológica y se venden localmente como ‘habichuelas verdes’.”
3
Habichuelas hasta en nuestro lenguaje
“La expresión ‘defender mis habichuelas’ forma parte del léxico local y refleja su importancia en la dieta puertorriqueña.”

James y las habichuelas

Como sus estudios graduados habían sido sobre el mejoramiento de la soya, su transición a las habichuelas “no fue difícil”, cuenta James. “Me siento afortunado de haber tenido la oportunidad de trabajar con habichuelas y espero haber desarrollado variedades que hayan beneficiado a los agricultores de Puerto Rico”, sostuvo. 

Puerto Rico representó una ventaja clave para sus investigaciones. “Hay mucha gente que interesa hacer siembras en Puerto Rico durante el invierno porque es una forma de avanzar su programa más rápidamente. Se pueden hacer dos generaciones por año”, explica Linda.

En su trayectoria de más de cuatro décadas, James se ha convertido en “uno de los profesores más importantes del Colegio de Ciencias Agrícolas” y en “uno de los referentes mundiales en el área de mejoramiento genético de habichuelas y frijoles”, según el informe del Comité de Asuntos Claustrales que recomendó otorgarle el rango de profesor emérito, la mayor distinción a un catedrático. 

James ha participado en la liberación de más de 30 variedades de habichuelas resistentes a plagas, enfermedades y resistencia a sequías, tras estudios colaborativos en Haití, República Dominicana, Honduras, Ecuador, Guatemala y Angola, muchos de los cuales se financiaron con fondos de la U.S. Agency for International Development (USAID), que en 2025 pausó la mayoría de los financiamientos e investigaciones. 

🎖️Algunos reconocimientos al Dr. James Beaver: 

  • Profesor Emérito de la UPR en Mayagüez, máximo distinción a los catedráticos 
  • Referente mundial en el área de mejoramiento genético de habichuelas y frijoles 
  • +30 variedades de habichuelas resistentes a plagas, enfermedades y sequías 
  • +150 publicaciones en revistas arbitradas 
  • Director o co-director de +50 estudiantes graduados 
  • Premio a la Excelencia Científica en un Laboratorio de Innovación de Feed the Future, otorgado por la Junta para el Desarrollo Alimentario Agrícola Internacional (BIFAD), por sus aportes en el mejoramiento genético de variedades de frijol resistentes a enfermedades y tolerantes a la sequía y el calor. Premio junto al Dr. Carlos Rosas, de la Universidad Agrícola Panamericana Zamorano en Honduras. 
  • Premio CRSP de Leguminosas de Grano Seco a la Trayectoria Meritoria en Frijoles/Caupí y Granos Secos
  • Certificado de Reconocimiento 2015 de la Cámara de Representantes por Contribuciones a la Investigación del Frijol
  • Premio Arturo Roche 2007 a la Excelencia en Investigación 
  • Premios al Mérito y Logro Distinguido de la Cooperativa de Mejoramiento del Frijol
  • Miembro distinguido de la Crop Science Society of America en 2011
Linda Beaver en UPR-RUM
En marzo de 2026, la Dra. Linda Wessel Beaver mantiene activos dos experimentos de virus en calabazas en invernaderos de la UPR en Mayagüez. (Fotos: Juan Santa | Cindy Burgos)

Linda, la calabaza y el ají dulce 

Cuando llegó a la UPR, Linda comenzó estudiando los cultivos de maíz y tomates, pero pronto cambió de enfoque. “Me di cuenta de que el maíz no es un cultivo tan importante en Puerto Rico y los tomates son mayormente importados… La calabaza ofreció una oportunidad”, explica.

Para ella, también había una razón estratégica: “Cualquier cultivo es interesante, pero es siempre interesante trabajar un área de investigación donde no hay mucha otra gente haciendo investigación en la misma área porque entonces casi cualquier cosa que uno hace es algo nuevo”. 

Su amor por las calabazas es palpable: en su oficina tenía semillas de calabaza secándose sobre una de las mesas, imágenes de hojas de calabaza con la forma en que algunos virus le hacen daño y varias calabacitas de decoración sobre su escritorio y en su armario de libros. 

Por años, participó en el desarrollo de tres variedades de calabaza recomendadas para cultivo comercial: Soler, Verde Luz y Taína Dorada.

Más adelante, también incursionó en el ají dulce, otro cultivo esencial en la cocina puertorriqueña, participando en la liberación de cinco variedades, entre ellas Bonanza, una de las más demandadas por agricultores.

A diferencia de la calabaza, que requiere mucho espacio para su cultivo, el ají dulce puede sembrarse en áreas más pequeñas y representa una alternativa viable para agricultores pequeños.

Un legado que sigue creciendo

Para Linda y James, Puerto Rico no solo fue un lugar donde trabajar, sino donde sembraron —y siguen sembrando— su legado. 

Sus investigaciones continúan. Sus variedades se siembran dentro y fuera de Puerto Rico, y su trabajo vive en una nueva generación de científicos agrícolas.

La aventura nunca terminó: solo echó raíces. 

Foto de portada: Primera plantación de habichuelas de James Beaver en Puerto Rico. Linda Wessel Beaver está junto a él. (Suministrada por Linda Wessel Beaver)

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